5 Dec, 2007 in Uncategorized by Joaquín Córdova

MARX divertido

Un Marx Socarrón

Joaquín Córdova Rivas

 

“Cualquiera puede envejecer. Lo único que se necesita es vivir lo suficiente” Groucho Marx.

 

            Quizás el más famoso de los hermanos Marx no haya vivido lo suficiente, quizás le hubiera gustado envejecer más, o quizás no; como sea, nos perdimos hace tres meses de la conmemoración de los 30 años de la muerte de uno de los cómicos más divertidos y más incómodos de la farándula estadunidense. Confieso que en Agosto tuve la tentación de escribir sobre el tema, pero creí que alguien más calificado, es decir más viejo, lo haría. No se hizo, así que trataré de remendar el olvido.

            Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien”. Groucho Marx no sólo hacía frases graciosas, sino que su gracia consistía en molestar, en dejar al descubierto lo que hay detrás de las fingidas cortesías, de las frases hechas que se vuelven huecas porque no reflejan un mínimo de realidad. Dice Umberto Eco que él creyó durante algún tiempo haber sido el creador de la captatio malevolentiae “una figura retórica que no existe ni puede existir, que busca enemistarse con el auditorio y predisponerlo negativamente con el hablante”, parece que a Eco se le olvidó que en el cine norteamericano ya existía un personaje, que de repente se convertía en persona, y luego al revés, que hacía algo parecido: crear humor molestando.

            El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima”. Groucho no se llamaba así, bueno, sus padres no lo llamaron así, le dieron como identificación pública el de Julios Henry Marx, sus padres, típicos migrantes europeos en un país que en un tiempo se diera el lujo de nutrirse intelectual y artísticamente de otras experiencias y otras nacionalidades, lo hicieron nacer en 1890, uno de cinco hermanos que también fueran famosos por sus ejecuciones entre cómicas y cínicas.

            “Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en mi favor”. ¿Quién puede presumir de galán diciendo cosas como esa? Quien las sabe decir bien, quien aparenta inocencia detrás de un frondoso bigote, de unos gruesos lentes, de una nariz superlativa y una voz aguda que permite disfrazar la ironía, o disfraza esa inocencia, quién sabe.

            “Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado”. Pues sí, a Groucho Marx le dio gastritis varias veces, incluso se casó tres veces, es que no había los efectivos antiácidos que hay actualmente, aunque sus biógrafos insisten en la idea de que su verdadero amor, fuera de las otras gastritis, fue Margaret Dumond, quien fuera se compañera en gran cantidad de películas, seguramente lo conocía lo suficientemente bien como para no dejarse engañar por su verdadera personalidad, porque Groucho no era él, era quien quería y podía ser.

            “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, está su esposa”. Groucho no era el mayor, generalmente los primogénitos suelen ser los más desparpajados, bueno, eso dicen. Era el de en medio, antes nacieron Harpo y Chico, después tocaría el turno a Zeppo y Gummo, entre tanto loco estaba difícil sobresalir y sin embargo lo logró, él es quien abre el camino a todos los hermanos Marx, allá por 1924, primero en los escenarios de comedia ligera, de vodevil, después en los nacientes y cada vez más pujantes estudios cinematográficos: Paramount Pictures y Metro Goldwyn Meyer.

            “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Sus películas más conocidas son: Una noche en la ópera, Un día en la carreras, Sopa de ganso, aunque curiosamente la gran masa de espectadores de su país no lo conoció hasta que apareció su programa de televisión llamado Apueste su vida, es que el humor de los Marx no era fácilmente digerible, hasta se corría el riesgo de confundirlo con una gastritis y acabar matrimoniado.

            Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esta demasiado oscuro para leer”. Su padre quería que fuera médico, como correspondía a una familia judía en ascenso social en un país extraño, pero al no poder pagar las colegiaturas se tuvo que optar por el canto, donde no tuvo mucho éxito, porque le ganaba la improvisación, siempre se saltaba los guiones, siempre decía lo que se le ocurría no lo que debía decir; dicen que a esto le ayudó su amor por la lectura y los libros. Mucho ayudó también la habilidad musical de sus hermanos, por ejemplo Harpo y Chico tenían una gran facilidad para tocar el piano y el arpa, y sus frenéticas actuaciones tenían de fondo la locura musical.

            “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro”. En fin, la muerte no perdona ni a los extravagantes, la mejor forma de apreciar lo que fue es ver sus películas, es leer sus frases improvisadas o no. En una industria cinematográfica que no acierta a encontrar verdaderos genios, a Groucho le hubiera dado mucha risa enterarse que se le considera dentro de los 50 actores más influyentes en la historia del cine.

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  1. Luis - Gravatar

    Luis  |  December 6th, 2007 at 9:32 am #

    Cuando me dio este escrito supe que el Sr. Groucho Marx es uno de esos genios que escasamente se logran dar. Excelente.

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